Sobre este Blog

Buena parte de los pacientes que nos llegan a los analistas junguianos, psicoanalistas, psicólogos, psiquiatras y médicos, padecen de depresión. No es raro que esto suceda si se tiene en cuenta que unos 350 millones de personas sufren de esta enfermedad en el mundo. La depresión reduce la capacidad de las personas para enfrentar los retos de la cotidianidad, y ocasiona el deterioro de las relaciones familiares, laborales y sociales. Dentro de las causas para desencadenarla se combinan múltiples factores: genéticos, biológicos, psicológicos y sociales. También pueden contribuir a gestarla situaciones difíciles de la vida, como los duelos de todo tipo, el desempleo, el abuso temprano, los conflictos familiares. Los tratamientos que se recomiendan son igualmente variados, desde modificaciones en el estilo de vida para los casos más leves, hasta los psicoanálisis (no sólo junguianos), psicoterapias y medicamentos, en casos más severos. A pesar de lo anterior, se trata aún de una enfermedad muy poco conocida. Este blog intenta contribuir a divulgar información sobre ella, desde todos los enfoques; pensamos que una crisis mundial como esta necesita de todo tipo de miradas. Hasta la de humor...

jueves, 26 de marzo de 2015

Styron describe lo indescriptible de su depresión

Por: Juan Carlos Alonso - 26 de marzo de 2015
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RESUMEN

La depresión es una enfermedad que afecta desde hace mucho tiempo a gran cantidad de personas en el mundo, por lo que debería estar muy bien comprendida. Sin embargo, esto no es así. Es un trastorno célebre por la dificultad que tienen los afectados para dar a conocer su estado a los demás, sean médicos, terapeutas o familiares. Teniendo en cuenta lo anterior, este artículo ofrece el testimonio existencial del escritor William Styron, quien la padeció, con la finalidad de acercarnos más a este trastorno, de la mano de un profesional de la descripción.
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domingo, 15 de febrero de 2015

Ataques de ansiedad y trastornos de ansiedad

Por Melinda Smith, M.A., Lawrence Robinson, and Jeanne Segal, Ph.D - Última actualización: Diciembre de 2014. - Tomado de Helpguide.com 

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                                                 Traducido del inglés por Juan Carlos Alonso


Una guía para los signos, síntomas y opciones de tratamiento

Es normal sentir ansiedad cuando se enfrenta una situación difícil, como una entrevista de trabajo, un examen difícil, o una cita a ciegas. Pero si sus preocupaciones y temores parecen abrumadores e interfieren con su vida diaria, usted puede estar sufriendo de un trastorno de ansiedad. Hay muchos tipos diferentes de trastornos de ansiedad y muchos tratamientos eficaces y estrategias de autoayuda. Una vez que entienda su trastorno de ansiedad, hay pasos que puede tomar para reducir los síntomas y recuperar el control de su vida.

La comprensión de los trastornos de ansiedad

La ansiedad es la respuesta natural del cuerpo a un peligro, una alarma automática que se activa cuando se siente amenazado, presionado, o se enfrenta a una situación estresante.

jueves, 12 de febrero de 2015

Andrew Solomon: Depresión, el secreto que compartimos. (Video con subtítulos en español)




¿A quien puedo acudir en busca de ayuda en caso de riesgo de suicidio?

Tomado de Redepaz
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Los servicios telefónicos de atención en crisis, son mecanismos muy útiles para poder atender situaciones de urgencias relacionadas con posible riesgo de suicidio. A continuación encontrarán algunos teléfonos que pueden ser de inmensa utilidad:

Para Colombia

Línea Nacional del Ministerio de la Protección Social y Naciones Unidas: 01 8000 113 113
Línea Nacional del ICBF: 018000918080
Número único de seguridad y emergencia: 123
Línea de los Niños (Bogotá, Cali y Medellín): 106

En Bogotá:

Teléfono de la Esperanza (571) 3 23 24 25
PhonoAyuda del Minuto de Dios (571) 5 87 44 40

En Medellín:

Secretaría de Salud de Medellín (574) 4 44 44 48
Teléfono de la Esperanza (574) 2 84 66 00 ó 2 84 54 34

En Barranquilla:

Teléfono de la Esperanza (575) 3 72 27 27

Si sabe o conoce otras entidades que trabajen este tema en el país favor informar a mailpapaz@redpapaz.org

lunes, 9 de febrero de 2015

Yo tenía un perro negro. Su nombre era Depresión - Video y Transcripción

Tomado de: World Health Organization



                                  
                                  Para ver este video con subtítulos en español vaya a: 
                                                                         Youtube


Transcripción


Cada vez que el perro negro aparecía, me sentía vacío y la vida parecía ir más despacio.
Sin ninguna razón y en cualquier momento, podía sorprenderme con su visita.
El perro negro me hacía parecer y sentir más viejo de lo que era.
Cuando el resto del mundo parecía estar disfrutando de la vida, yo sólo podía verla través del perro negro.
De repente, las actividades que normalmente me daban placer, ya no me interesaban.
Le gustaba arruinarme el apetito.
Masticaba mi memoria y habilidad para concentrarme.
Si quería hacer algo o ir a algún lado con el perro negro, necesitaba una fuerza sobrehumana.
En situaciones sociales, él olfateaba cualquier confianza que tuviera y la ahuyentaba.
Mi mayor temor era ser descubierto. Me preocupaba que la gente me juzgara.
Debido a la vergüenza y al estigma del perro negro, yo estaba constantemente preocupado de que me descubrieran. Por lo que invertía una gran cantidad de energía en ocultarlo. Mentir para ocultar tus emociones es agotador.
El perro negro podría hacerme pensar y decir cosas negativas.
Podía transformarme en una persona irritable y hacer difícil para los demás estar cerca de mí.
Podía llevarse mi amor y enterrar mi intimidad.
Por sobre todas las cosas, le encantaba despertarme con pensamientos sumamente repetitivos y negativos. También le gustaba recordarme lo agotado que iba a estar al día siguiente.
Tener un perro negro en tu vida no se trata de sentirte un poco abatido o triste... sino de sentirte totalmente desprovisto o vacío de sentimientos.
A medida que fui creciendo, el perro negro se hizo más grande... y comenzó a estar a mi alrededor todo el tiempo.
Yo intentaba ahuyentarlo con cualquier cosa que pensaba que lo haría irse corriendo.
Pero con mucha frecuencia, él me caía encima y salía airoso. Decaer se hizo más fácil que levantarme de nuevo.
Así que me convertí en alguien muy bueno para auto-medicarme... lo que en realidad nunca me ayudó.
Con el tiempo me sentí totalmente aislado de todo y de todos.
El perro negro había por fin logrado secuestrar mi vida. Cuando se pierde toda la alegría en la vida, uno puede comenzar a preguntarse qué sentido tiene.
Afortunadamente, ese fue el momento en que busqué ayuda profesional. Este fue el primer paso hacia la recuperación y un importante punto de inflexión en mi vida.
Aprendí que no importa quién seas, el perro negro afecta a millones y millones de personas; es algo que le puede suceder a cualquiera.
También me enteré de que no existe un único remedio o una píldora mágica. Los medicamentos pueden ayudar a algunos, mientras que otros pueden necesitar un enfoque completamente diferente.
También aprendí que ser emocionalmente genuino y auténtico con los que están cerca de ti, puede ser un poderoso factor de cambio.
Lo más importante es que aprendí a no tener miedo del perro negro y hasta le enseñé algunos trucos nuevos por mi cuenta.
Cuanto más cansado y estresado estás, más fuerte ladra, por lo que es importante aprender a acallar y relajar tu mente.
Está comprobado clínicamente que el ejercicio regular puede ser tan efectivo para tratar la depresión leve como los antidepresivos. Entonces, sal a pasear o a correr y dejar atrás a la bestia.
Lleva un diario sobre tus estados de ánimo; anotar tus pensamientos en un papel puede ser muy catártico y a menudo ayuda a ver con más claridad. También mantén un registro de las cosas por las que debes estar agradecido.
Lo más importante para recordar es que no importa cuán difícil se ponga la situación... si tomas las medidas adecuadas y hablas con la gente adecuada, los días del perro negro pasarán.
No voy a decir que estoy agradecido con el perro negro, pero él ha sido un maestro increíble. Me obligó a reconsiderar y simplificar mi vida. Aprendí que más que huir de los problemas es mejor abrazarlos.
El perro negro va a ser siempre parte de mi vida, pero ya nunca volverá a ser la bestia que era.
Tenemos un acuerdo. A través del conocimiento, la paciencia, la disciplina y el humor aprendí que se puede curar al peor perro negro.
Si estás en dificultades, nunca tengas miedo de pedir ayuda. No hay absolutamente nada de que qué avergonzarte. La única verguenza es perderse la vida.

Depresión. Pide Ayuda. Acéptala.