Sobre este Blog

Buena parte de los pacientes que nos llegan a los analistas junguianos, psicoanalistas, psicólogos, psiquiatras y médicos, padecen de depresión. No es raro que esto suceda si se tiene en cuenta que unos 350 millones de personas sufren de esta enfermedad en el mundo. La depresión reduce la capacidad de las personas para enfrentar los retos de la cotidianidad, y ocasiona el deterioro de las relaciones familiares, laborales y sociales. Dentro de las causas para desencadenarla se combinan múltiples factores: genéticos, biológicos, psicológicos y sociales. También pueden contribuir a gestarla situaciones difíciles de la vida, como los duelos de todo tipo, el desempleo, el abuso temprano, los conflictos familiares. Los tratamientos que se recomiendan son igualmente variados, desde modificaciones en el estilo de vida para los casos más leves, hasta los psicoanálisis (no sólo junguianos), psicoterapias y medicamentos, en casos más severos. A pesar de lo anterior, se trata aún de una enfermedad muy poco conocida. Este blog intenta contribuir a divulgar información sobre ella, desde todos los enfoques; pensamos que una crisis mundial como esta necesita de todo tipo de miradas. Hasta la de humor...

domingo, 28 de mayo de 2017

Test: ¿ha pensado si sufre de depresión, la epidemia universal?

Por: Salud - Tomado de El Tiempo | 7 de mayo de 2017
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Este trastorno causa 800.000 muertes al año y la OMS le dedica el Día Mundial de la Salud al tema.

Se podría decir que la depresión es una enfermedad universal. Y no sería una exageración, porque a diferencia de tantos males que afectan a la humanidad, esta ataca sin distingo a personas de todas las edades, todas las condiciones sociales y todos los países.

La cifra es fría. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que son más de 322 millones de personas en todo el planeta (el por 4,4 ciento de la población) quienes sufren de este trastorno mental que tiende a refugiarse en el silencio y el desconocimiento. Justamente por eso, el ente que dicta los lineamientos sanitarios aprovechó su jornada anual, este viernes 7 de abril, para difundir las aristas de este mal. 

Para no ir muy lejos, hace apenas dos meses, en febrero pasado, la misma OMS reveló las estadísticas más actualizadas sobre el alcance de la depresión en el mundo. Y ahí Colombia se ubica por encima del promedio global, con un 4,7 por ciento de su población afectada. Son unos 2,4 millones de colombianos los afectados, que equivale a todos los habitantes de Cali, la tercera capital del país.

Y aunque en el informe de la OMS otros de la región como Brasil, Cuba, Paraguay, Chile y Uruguay estuvieron peor posicionados que Colombia –con prevalencias por encima de los cinco puntos–, no deja de preocupar la expansión incesante de la depresión, considerada, desde ya, como la enfermedad más frecuente del mundo para el 2020, por encima de otras como las cardiovasculares y el cáncer.

Esa expectativa es exacerbada, por ejemplo, por factores como la falta de atención. Se calcula que más de la mitad de los afectados en el mundo y más del 90 por ciento en muchos países no reciben los tratamientos necesarios, cosa que impulsa a que cada año cerca 788.000 personas mueran por esta causa, la mayoría por suicidio.

El psiquiatra Jorge Téllez, presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría Biológica, asevera, justamente, que comportamientos suicidas se pueden explicar porque la depresión, una enfermedad crónica e invalidante, “limita la autoestima, altera las relaciones interpersonales, disminuye las funciones cognitivas y los desempeños laboral y académico”.

Hay que sumar como detonantes la falta de personal médico capacitado –que lleva a evaluaciones clínicas inexactas o erróneas– y la estigmatización que tienen los trastornos mentales.

El relator especial de la ONU sobre el derecho a la salud, Dainius Püras, afirmó esta semana, de cara al día mundial de la salud, que hay “crecientes pruebas” que sugieren un vínculo entre la depresión y adversidades en la infancia temprana, desigualdades, inseguridad y violencia y su efecto desproporcionado en personas vulnerables como las afectadas por la pobreza y la exclusión social.

En ancianos, un problema mayor
Los adultos mayores conforman el grupo más afectado por la depresión. De acuerdo con la Asociación Colombiana de Psiquiatría (ACP), este trastorno alcanza una prevalencia que bordea el 10 por ciento de esta población; “casi el doble del promedio nacional que es de 4,7 por ciento”, dice Rodrigo Córdoba, presidente de la Asociación Latinoamericana de Psiquiatría.

Pero estos promedios palidecen, según Marcela Álzate, presidenta de la ACP, con el 37 por ciento de prevalencia de depresión en personas mayores que han estado en unidades de cuidado crítico. “Es como decir que más de la tercera parte de los ancianos que tienen enfermedades graves padecen depresión, con el agravante de que la mayoría de las veces no se les ha atendido de manera integral”, asegura la especialista.

A esto se suma un problema mayor y es que los síntomas depresivos en estas edades configuran, en sí mismos, factores de riesgo para la aparición de cuadros demenciales. Esto bajo la hipótesis, dice Córdoba, de que el daño en las arterias cerebrales –común en estas edades– favorece la aparición de cuadros cognitivos y depresivos.

Otro aspecto que torna difícil la aproximación a este mal en los ancianos son los antecedentes de patologías mentales diferentes, como el trastorno bipolar y la esquizofrenia, porque frente a un diagnóstico de depresión, puede confundirse un primer episodio con la agudización de un problema que ya existía.

También son factores de riesgo en estas edades las enfermedades crónicas como la diabetes, las cardiovasculares y el cáncer, las cuales, se ha comprobado, profundizan el aislamiento, la soledad y la escasa interacción social de los mayores y producen desenlaces emocionales encabezados por la depresión. “Esto es dramático y silencioso, sobre todo, en las mujeres, porque parece que en ellas existe una predisposición mayor para adquirir este mal”, dice Córdoba.

Amenaza en los niños
Aunque en Colombia no existen cifras oficiales, en las consultas de psiquiatría pediátrica se ha evidenciado un incremento de depresión en niños. La mitad de ellos padece este cuadro. Esta situación, sumada a la dificultades técnicas para hacer un diagnóstico correcto de esta patología en niños, oculta un problema que puede tener desenlaces graves. Es urgente ubicar la depresión infantil en el lugar adecuado desde el punto de vista sanitario y social. La genética y la herencia determinan la predisposición a esta patología, que puede ser detonada por factores ambientales y sociales.

Las teorías planteadas por la psicoendocrinología relacionan de manera causal la depresión en la infancia con factores como: embarazo no deseado, maternidad temprana, carencias económicas y maltrato de las madres. De igual forma la ausencia del padre, la inclusión en una escuela desarticulada de procesos de construcción de valores y que replica las amenazas del hogar. Si a esto se agrega el abandono en la infancia, el maltrato y las carencias en estas edades, es fácil entender el desborde de la depresión. El sistema de salud debe incluirla en sus modelos de atención. 

Por: Olga Albornoz Salas. Psiquiatra de niños.

Una tristeza que no se va
La depresión es una grave enfermedad que afecta física y mentalmente el modo de sentir y pensar, al punto que convoca deseos de alejamiento y de abandono y empuja a quienes la padecen a una descomunal falta de interés y de gusto por las cosas más elementales.

Es una inmensa tristeza o melancolía que no se va y que, al contrario, se afianza con los días. Con ella están sensaciones de inutilidad y desesperanza que invitan, perversamente, a los afectados a darse por vencidos, con el agravante de que se desencadenan tensiones personales que refuerzan una trágica espiral de angustia y desespero.

Pero esto no es todo, porque a esta comparsa se pueden sumar síntomas como insomnio, pérdida del apetito o ganas irrefrenables de comer, irritabilidad, culpa, cansancio e incapacidad para concentrarse; los mismos que muchas veces desvían la atención del cuadro depresivo y terminan por orientar malos diagnósticos y tratamientos.

Puede ser tratada
Según la Asociación Colombiana de Psiquiatría; Instituto Nacional de Salud Mental de EE. UU., a pesar de ser una patología deletérea en toda su dimensión, es posible tratarla de manera efectiva. Todo empieza con un diagnóstico temprano y acertado de un especialista. En la intervención terapéutica se encuentran los medicamentos y la psicoterapia, por separado o combinados, según la severidad de los síntomas, los antecedentes de la enfermedad y la preferencia de los pacientes.

Lamentablemente, muchas personas no buscan tratamientos por temor a ser señalados como dementes o faltos de carácter o por considerar que es un cuadro pasajero que puede ser abordado con fuerza de voluntad y de manera autónoma. Ideas erróneas que agravan la situación.

Los medicamentos buscan restablecer el equilibrio de sustancias que favorecen el ánimo en el cerebro. Son los antidepresivos que no generan dependencia, de los que existen diferentes tipos y que requieren de un tiempo, medido en semanas, para que produzcan efectos. De ahí que requieren disciplina de los pacientes a la hora de consumirlos y control regular del médico para ajustar la dosis cuando se deba.

En la psicoterapia existen diferentes tipos que se pueden brindar de manera individual, familiar o grupal, según las condiciones de cada paciente.

Las estadísticas muestran que si los abordajes terapéuticos son oportunos y adecuados, ocho de cada diez pacientes obtienen mejoría clínica evidente.

Test para saber si  los signos lo acechan
Si sospecha que usted o alguien cercano padece de depresión, aplique y conteste el siguiente cuestionario que le ayudará a identificarla. Hágalo honestamente y lea dos veces cada pregunta.

¿Está confundido, porque no sabe si está triste o enfermo de depresión?
¿Se siente triste, ansioso, o tiene un sentimiento de vacío permanente?
¿Tiene sentimientos de culpa, no le encuentra sentido a su vida, o está desesperado?
¿Tiene problemas para concentrarse, memorizar o tomar decisiones?
¿Se siente muy cansado, débil o sin energía?
¿Tiene problemas para dormir, padece de insomnio o se da cuenta de que está durmiendo demasiado?
¿Ha perdido el apetito y el interés en comer, o por el contrario encuentra que está comiendo todo el tiempo?
¿Se siente irritado o desesperado?
¿Tiene dolores y sufrimientos que no se alivian por más que lo ha intentado?
¿Ha perdido interés en actividades que antes disfrutaba, incluyendo el sexo?
¿Tiene sentimientos como desespero, abandono, pesimismo o desesperanza?
¿Tiene pensamientos suicidas o de muerte?

Resultados:

Consulte de manera inmediata con un especialista si:
Ha tenido cinco o más de estos síntomas por más de dos semanas o si dos de ellos le están afectando su vida.
Nota: tenga en cuenta que esto es una guía, no una herramienta de diagnóstico certero.

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