Sobre este Blog

Buena parte de los pacientes que nos llegan a los analistas junguianos, psicoanalistas, psicólogos, psiquiatras y médicos, padecen de depresión. No es raro que esto suceda si se tiene en cuenta que unos 350 millones de personas sufren de esta enfermedad en el mundo. La depresión reduce la capacidad de las personas para enfrentar los retos de la cotidianidad, y ocasiona el deterioro de las relaciones familiares, laborales y sociales. Dentro de las causas para desencadenarla se combinan múltiples factores: genéticos, biológicos, psicológicos y sociales. También pueden contribuir a gestarla situaciones difíciles de la vida, como los duelos de todo tipo, el desempleo, el abuso temprano, los conflictos familiares. Los tratamientos que se recomiendan son igualmente variados, desde modificaciones en el estilo de vida para los casos más leves, hasta los psicoanálisis (no sólo junguianos), psicoterapias y medicamentos, en casos más severos. A pesar de lo anterior, se trata aún de una enfermedad muy poco conocida. Este blog intenta contribuir a divulgar información sobre ella, desde todos los enfoques; pensamos que una crisis mundial como esta necesita de todo tipo de miradas. Hasta la de humor...

martes, 10 de enero de 2017

Introducción a mi ansiedad

Por Airita
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El siguiente documento corresponde a otro comentario que hizo una visitante de nuestro Blog. Al igual que el anterior de María, me tomo la licencia de publicarlo como entrada. Son testimonios que al compartirse, ayudan a otras personas que padecen molestias semejantes, en este caso de ansiedad y depresión, a saber que no son los únicos que las sufren. Airita creó un Blog para contar su caso: Delirios de Ansiedad.
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Hola!! Soy una persona a la que han diagnosticado de trastorno por angustia y depresion... he creado un blog en el que pretendo desahogarme y avanzar poco a poco. Si quereis verlo os dejo el enlace (Se menciona arriba)

No es la primera vez que tengo ansiedad, hace unos 10 años ya tuve que padecer de este mal una temporada, en aquel caso si conocía la razón, así que un poco de psicología y un mucho de coraje me ayudaron a tomar la única decisión posible para alejarme de la fuente del mal, y así hice.

Años más tarde, en el verano de 2014 empezó el caos, una serie de catastróficas desdichas me avocaron al limite del precipicio… no se si decir que caí, porque a fin de cuentas aquí sigo, lo que sí digo es que al menos estuve pasando mucho tiempo en la cuerda floja.

Una bonita tarde de verano en las fiestas de mi pueblo se desencadenó lo que para mi en aquél momento era el principio del fin, un desmayo, no fui yo la que lo padeció, pero es seguro que eso hizo una gran herida en mi cabeza, aunque hay que decir que aquel desmayo no fue importante y la persona en cuestión, casi 3 años después está bien.

Una semana más tarde, otra bonita y maravillosa tarde de fiestas de mi pueblo, con todos mis amigos, un segundo desmayo, de un amigo en este caso, de verdad pensamos que había muerto en el acto, por suerte no fue más que un susto, grande, pero susto, y en ese momento, sin yo saberlo, tuve mi primer ataque de ansiedad tal y como hoy los concibo.

Esto fue un viernes por la tarde, esa madrugada, cuando me acosté, tuve mi segundo ataque de ansiedad, recuerdo que pensaba que tenia frío, no era consciente de que en realidad estaba en pánico.

El sábado fue mejor, lo pasé bien con mis amigos, me reí, bebí, bailé… todo perfecto, lo que se espera un buen sábado en las fiestas de tu pueblo.

Ese domingo me desperté algo rara, no se que me pasó, pero si se que no me quise quedar aquella noche de domingo en el pueblo, el último día de las fiestas, que siempre lo pasaba el que mejor, pero mi cabeza me decía que me fuera y eso hice, irme, cosa que agradezco enormemente, ya que esa misma noche un señor falleció en mi pueblo de un infarto, he de decir que no conocía a ese señor, ni siquiera era del pueblo, pero tantas heridas en la cabeza en tan pocos días…

El lunes me enteré de esta noticia, no estaba mal, ni nerviosa ni nada, continué mi día a día normal, el martes ídem de ídem, hasta que llegó la noche.

Después de hacer el amor con mi novio, cuando íbamos a dormir se apoderó de mí una enorme oscuridad que me paralizó completamente, solo podía temblar y pedir agua y agua, allí se desató la peor de las pesadillas.

El miércoles recuerdo pasarlo todo el día muy nerviosa, pensando fatalidades, temblando, sin querer estar sola y por fin fui al hospital, con 120 pulsaciones estando en reposo, sin apenas poder hablar ya que la tiritera me lo impedía, con un dolor corporal desesperante y me dijeron tranquila es ansiedad…

¿Tranquila? No podía estar tranquila, lo primero que hice según salí del hospital fue pedir a mi novio que me llevara a casa de mis padres, que estaban en el otro pueblo. Eso hizo, nunca sabré si fue lo correcto o no, sólo se que no podía hacer otra cosa.

Desde ese mismo instante, un 16 de julio aproximadamente fui incapaz de quedarme sola un solo segundo de mi tiempo, no dormía apenas, me daba miedo salir a la puerta de mi casa, no paraba de llorar, no era capaz de ir a hacer pis si no me acompañaba alguien, incluso llegue a estar una semana entera sin ducharme porque no me atrevía a meterme sola en la ducha. Dos meses de agonía, ansiolítico tras ansiolítico y visitas regulares al hospital, cada rato pensaba que me estaba muriendo o dando un infarto o que estaba por venir.

Entre medias hubo mini avances, pero no duraban más de media hora.

Por fin, a finales de agosto me recibió el psiquiatra, me evalúo y obviamente me puso tratamiento (digo obviamente porque debe ser el procedimiento habitual)

Ahí empezó a encenderse la luz, no automáticamente claro, pero se empezó a abrir el cielo. Poco a poco la medicación hizo efecto y mis ganas también tuvieron algo que ver, claro está, que por mucha pastilla si tu no pones de tu parte no hay nada que hacer.

En resumen para no alargarme, conseguí dejar las pastillas en agosto de 2016, tras dos años completos en tratamiento, no fue fácil pero lo logré, siempre, insisto, siempre con la supervisión médica correspondiente y siguiendo las pautas marcadas.

Todo agosto fue bien, septiembre mejor, octubre maravilloso, noviembre empezó bien… pero la oscuridad volvió, no tengo esta vez una razón o tal vez una excusa en la que ampararme para justificarlo, pero volvió, la ansiedad volvió, no tan agresiva pero si limitando ciertas áreas de mi vida.

Decidí ponerme manos a la obra sin perder mucho tiempo, porque después de haber estado muy hundida, garantizo que la última cosa que quieres es pasar de nuevo por lo mismo, busqué ayuda profesional.

Estas mismas navidades he empezado a ver a una psicóloga para realizar una terapia cognitivo-conductual, hoy ha sido la segunda sesión que hemos tenido.

Esta vez la cosa parece un poco más fea pero sin embargo en vez de verlo negro, lo veo gris, digo que parece más fea pero sin embargo en vez de verlo negro, lo veo gris, digo que parece más fea ya que además de ansiedad o trastorno por angustia como lo llamó el psiquiatra, tengo depresión.

Ciertamente hay días en los que no hago nada, nada, solo jugar al móvil, ver tele y fumar, además de autocompadecerme, porque creo que lo hago, y estar de mal humor, pero por lo menos tengo ganas de ponerme bien.

Esta vez no estoy medicada, solo ansiolíticos, no antidepresivos, ya que por una lado lo prefiero y por otro, el psiquiatra y la psicóloga tampoco lo consideran vital, por lo tanto seguir.

Miedos tengo miles, o millones no lo se, a veces respirar me duele y levantarme de la cama me supone un ejercicio de lo más complicado, lo que si se es que cuanto antes me ponga a arreglarme mejor será y más estable.

Estoy contenta por que me han dejado claro que esto es como todo, una enfermedad que hay que pasar, hay que entenderla, controlarla, superarla o vivir con ella, pero en cualquier caso hacer que forme parte de ti y te permita seguir con tu vida, vivir de otro modo, no sobrevivir que es lo que llevo haciendo desde verano de 2014.

Tengo claro que quiero vivir, y voy comprendiendo que hasta en lo peor de lo peor hay algo bueno, y si no se encuentra, se busca, porque haberlo, hailo.

Seguiré escribiendo avances o retrocesos, seguro que avances, y pautas… Siempre me ha gustado mucho escribir, aunque soy más de poesía, pero escribir libera o al menos a mí, por eso lo hago de esta manera, no hablo con nadie pero tampoco me lo quedo dentro.

Tal vez con los días vaya entrando en detalles de todo lo acontecido desde julio de 2014 hasta hoy, lo mismo consigo entender más a fondo que fue lo que hundió y que fue lo que me levantó, lo primero para evítarlo y lo segundo para buscarlo y no solo volver a levantarme, si no jamás volver a caerme.

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